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Beneficios en los niños de ser autónomos

La autonomía en los niños es muy importante ya que obtienen los siguientes beneficios:

  • se autoperciben capaces de afrontar más situaciones
  • mejora su autoestima
  • gestionan más eficazmente emociones como ansiedad, miedo o frustración

Aunque la autonomía es muy positiva para loe niños, debemos tener en cuenta la edad del niño a la hora de fomentarla, pues si no están ajustadas a su edad puede tener un efecto no deseado en los niños.

Se ha realizado un estudio con 422 niños y niñas durante 8 años, con 2, 5 y 10 años. Se evalúo la interacción padre- hijo, los informes escolares y su propia experiencia a los 10 años. Los resultados fueron que un excesivo control de crianza a los 2 años tiene relación con una peor regulación emocional y a los 5 con peor comportamiento. Por otro lado, se encontró que a los 5 años, cuanto mayor es la regulación emocional, es probable que tenga problemas de tipo emocional y una probabilidad mayor de tener mejores habilidades sociales y ser más productivo en la escuela a los 10. Se encontró también que los niños de 10 años con mejor control de impulsos tenían menos probabilidades de experimentar problemas emocionales y sociales y una capacidad de mejora en la escuela mayor.

Otras investigaciones respaldan estos resultados sobre la sobreprotección en los niños, afirmando incluso que la sobreprotección está relacionada con una propensión a la autocrítica, ansiedad y depresión. Se ha encontrado también, que este estilo de crianza se ejerce más con niñas que con niños, relacionándolo con una menor capacidad para desarrollar mecanismos de defensa que permitan resolver adecuadamente conflictos y tratar estresores cotidianos.

¿Cuál es la razón? Que no se deja a los niños aprender a resolver sus problemas o dificultades en su día a día, no desarrollan estas habilidades y esto lleva a una tendencia a la ansiedad y a una peor regulación emocional, pues lo que sí desarrollan es una dependencia de sus figuras.

Eva Millet, autora de Hiperniños ¿Hijos perfectos o hipohijos?, aseguraba en una entrevista que “los hiperniños son el producto de una hiperpaternidad a la hora de criar y educar a nuestros pequeños, una crianza que les da todo, les protege de todo y se les indica lo que deben ser”. Y enfatizaba: “la crianza en la actualidad es monstruosamente intensiva. La sobreprotección infantil produce niños altar, lo que les convierte en hiponiños, pequeños que no saben defenderse, que no son autónomos, porque se lo dan todo hecho. Se lo están dando todo resuelto”.

Así que apoyemos, marquemos límites y pongamos normas pero dejemos que nuestros niños puedan desarrollarse autónomamente.

Nueva aventura

Buenos días!!!!!! Esta entrada es importante para mí ya que hace poquito comencé a trabajar con un equipo fantástico en APDE Sierra, en Collado Villalba y quería compartir mi entusiasmo e ilusión por este paso tan bonito.

No sólo me han cogido fenomenal desde el primer momento, si no que se trata de una serie de profesionales de nivelazo que hacen que trabajar a su lado sea un lujo.

Gracias a todo el equipo y a Carmen por dejarme participar en esta aventura que tanto me está enseñando.

 

Comparto en enlace de APDE Sierra: http://apdesierratdah.blogspot.com/p/quienes-somos.html

 

 

 

Violencia en parejas adolescentes

La violencia en las parejas de adolescentes se caracteriza por ser psicológica, sobre todo, al principio de la relación. Asociamos violencia a golpes pero éstos son la punta de algo mucho más gordo en la base. Normalmente, cuando se da un golpe, antes ha habido humillaciones, insultos, control sobre la otra persona…

Se ha visto que los adolescentes son mucho más tolerantes con la violencia en las parejas. Igualmente, los estudios demuestran que la violencia psicológica es el preámbulo para comportamientos agresivos físicos, como forzar a tener una relación sexual.

Si eres adolescente, utilizas whatsapp, instagram… las redes sociales permiten que nos comuniquemos y facilitan también el control, ¿has mirado alguna vez la última conexión de alguien? Nos ayuda claro que sí, pero también da control. Las personas controladoras suelen ser celosas, dependientes, desconfiadas, suelen tener baja autoestima y miedo al abandono. Muchas personas con estas características son además grandes manipuladoras, pues hacen que su pareja se sienta culpable por sus inseguridades. Incluso, consiguen que sus conductas de control se perciban por su pareja como señales de amor “mira cómo me quiere, me llama todo el día”, o ” me controla porque me quiere”, “se pone celoso porque le importo”.  Hasta el punto que los estallidos y las discusiones se van normalizando y justificando con el mismo pensamiento “es porque me quiere mucho”, llegando en ocasiones a verlo como algo romántico. Estas conductas se aprecian en chicos y chicas y en relaciones heterosexuales y homosexuales.

¿Cómo prevenir?

Educando en el buen trato y el respeto al otro, promocionando las relaciones saludables de pareja. Pero ¿cómo? Como madre o padre, dotar de habilidades socioemocionales a nuestros hijos es la mejor ayuda para que puedan enfrentarse a situaciones nuevas y complejas. Por otro lado, la empatía, la regulación emocional, el respeto al otro, las actitudes igualitarias y el apoyo ayudarán a que nuestros adolescentes no caigan en las redes del abuso. Promover una buena autoestima en nuestros hijos también les ayudará a discernir entre lo que quieren y lo que no y poder estar seguros a la hora de elegir. Por último, con el ejemplo que damos a nuestros hijos sobre las relaciones de pareja que nosotros mismos establecemos, podemos estar ayudando en un sentido u otro, no debemos olvidar que somos sus modelos, aunque en la adolescencia eso parezca inverosímil.

Para leer más, recomiendo este artículo: https://www.elmundo.es/sociedad/2017/05/08/59105e6e22601d60078b4658.html

 

 

Trabajar a turnos altera nuestro cuerpo

Nuestro cuerpo tiene un sistema interno, ritmo circadiano,  que marca cuándo comemos, dormimos, crecemos… incluso la reparación celular. Estos ritmos se regulan principalmente por la luz natural. Pero los cambios de hora o con los turnos de trabajo que van rotando pueden afectarnos tanto que nos produzcan problemas para dormir, de humor o estomacales.

Un estudio reciente sugiere que trabajar a turnos descoordina los ritmos cerebrales y los digestivos totalmente, de forma que acaben yendo cada uno por su lado.

Con sólo tres jornadas con el turno de noche se puede alterar el sistema digestivo, provocando un retraso de hasta 12 horas, aunque no afecte al reloj interno de nuestro cerebro. lo que explica que cuando se trabaja de noche o se tiene jet lag se sufran dolores de estomago y otras dolencias estomacales que cuando el cuerpo se reajusta, desaparecen.

Según Hans Van Dongen, director del centro de investigación del sueño de la Universidad del estado de Washington, autor del estudio, “uno de los primeros síntomas que tiene la gente cuando viaja a través de distintas franjas horarias es cierta incomodidad intestinal, y el motivo es que los ciclos digestivos se han desincronizado con el reloj biológico central.” en el experimento, reclutó a 14 voluntarios sanos de entre 22 y 34 años y los dividió en dos grupos:los primeros pasaron 3 días simulando un turno de día y durmiendo de 0 de la noche a 6 de la mañana, los otros, un turno de noche, durmiendo de 10 de la mañana a 6 de la tarde.

Durante las siguientes 24 horas, extrajeron muestras de sangre de los voluntarios cada 3 horas y los analizaron para medir los niveles de melatonina y cortisol, hormonas que aumentan y disminuyen según el momento de nuestros ciclos circadianos, así como compuestos asociados a la actividad digestiva.

Los resultados mostraron cuánto pueden desacompasarse los distintos sistemas de nuestro cuerpo: hacer tres turnos de noche seguidos desubica el ritmo del cerebro una media de dos horas, pero el digestivo, hasta 12 horas.

Los resultados de este estudio hay que tomarlos con precaución porque se trata de une estudio todavía muy pequeño, pero de confirmarse sería el primer paso para un cuidado más efectivo de la salud de los trabajadores por turnos.

 

 

fuente: http://www.vitonica.com

 

El afecto y la terapia en enfermos mentales, Thomas Emmenegger

Thomas Emmenegger, psiquiatra y emprendedor social, es el jefe de servicio de la Organización Sociopsiquiátrica del cantón de Ticino, Suiza, defiende un modelo no coercitivo. Su visión de la enfermedad mental es admirable y vital para el tratamiento de los enfermos mentales. Defiende que “todos somos diferentes incluso en la enfermedad mental. El diagnóstico no nos dice nada de la persona, para cada esquizofrénico hay que buscar un camino. La institución psiquiatra se debe adaptar a la singularidad de la persona.” Su visión se basa en que la relación y el afecto es lo que cura, pues los fármacos son como muletas que ayudan a contener los síntomas pero no curan, afirma “Cuanto peor está una persona más relación de afecto necesita. Un enfermo mental no suele tener sólo un problema clínico, también tiene un problema social: ha perdido la casa, el trabajo y se ha peleado con los suyos. Está solo. Es necesario ayudarle a reconstruir las oportunidades sociales para que pueda reencontrar su camino.” En la práctica refiere que las personas con crisis psiquiátricas necesitan de media dos horas con ella, aunque sea difícil a nivel organizativo, pues es necesario para construir la relación afectiva con el paciente, “lo primero es comprender, y para eso tienes que escuchar, hacer preguntas no estandarizadas, tener paciencia y dar crédito a la persona. No se trata de controlar, de encerrar, de calmar con fármacos, sino de establecer una relación.” Thomas cree firmemente que en las crisis debe haber dedicación pues es la única forma de trabajar con la persona, al contrario de la práctica habitual de encerrar al paciente hasta que pase la crisis, pues se siembra así la falta de confianza. “De todas las medidas coercitivas: puertas cerradas, atar a la gente a la cama y las habitaciones de aislamiento. Llevo años aplicando mi programa y mi receta en un hospital público: tiempo de conversación con el paciente, y gracias a eso hemos eliminado esas medidas.” Una vez pasada la crisis el doctor tiene un programa personalizado dentro y fuera del hospital, visitando a los enfermos en su casa, incluso dos veces al día si es necesario y no dejar que caigan en la soledad, pues según refiere pueden volver al principio.

Thomas ha creado una ONG en un antiguo hospital, “es un proyecto que inicié hace veinte años en el antiguo hospital psiquiátrico de Milán que hemos transformado en un espacio para la ciudad. La antigua cocina es hoy un teatro, la capilla ardiente un restaurante, el convento un hostal. […] se puede encontrar trabajo y amigos. Realizamos multitud de proyectos: con 40 pacientes y abuelas del barrio hacemos pasta fresca que vendemos a restaurantes; catering, un laboratorio de teatro con jóvenes del barrio y pacientes que les ayuda a descubrir sus talentos y donde se hablan quince lenguas diferentes.”

Cree que trabajar con enajenados es una fuente de enorme riqueza, “los límites de la normalidad los definen miedos y prejuicios, pero ese confín se puede ensanchar y en esa frontera hay autenticidad.”

Thomas está revolucionando la visión de  la salud mental en Milán a través de su visión positiva y afectiva del tratamiento.

 

 

Os dejo el enlace de la entrevista completa a este gran médico: http://fundipp.org/thomas-emmenegger/

Neurotransmisores, ¿qué son y para qué los necesitamos?

Dopamina, serotonina, GABA, oxitocina, glutamato, acetilcolina, norepinefrina… ¿Qué es un neurotransmisor? Cuando el impulso nervioso llega al espacio sináptico, el axón secreta una sustancia (neurotransmisor) y la célula receptora la capta. Los neurotransmisores cumplen la función de excitar e inhibir las neuronas, en función de las partes que se activen.

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Pero cada neurotransmisor tiene una función en el cerebro, en el espacio sináptico, y muchos cumplen otra cuando se encuentran en distintas partes del cuerpo. Los principales neurotransmisores y sus funciones:

  • Acetilcolina, ACH, produce contracciones en los músculos.
  • Ácido butírico amigo- gama, GABA, se localiza en el cerebro y en la médula espinal, parece que es el principal neurotransmisor inhibitorio del sistema nervioso, moderando varios comportamientos, por ejemplo: comer, agresividad.
  • Dopamina, DA, tiene un doble efecto, inhibitorio y excitatorio, por ejemplo en el corazón.
  • Endorfinas, interactúan con un receptor específico, opiáceo. Su función es reducir la sensación de dolor.
  • Serotonina, 5-HT, se denomina la hormona de la felicidad,  regula el estado de ánimo y su déficit puede llevar a la depresión.  En el intestino, es secretado por células no nerviosas para ayudar a regular movimientos peristálticos.
  • Norepinefrina, NE, catecolamina que puede actuar como neurotransmisor u hormona. Está relacionada con el ritmo de las contracciones cuando aumenta sus niveles en el sistema nervioso simpático. se relaciona también con la conducta de huida o lucha. Desencadena la liberación de glucosa e incrementa el flujo sanguíneo hacia los músculos.

Estos son algunos de los neurotransmisores y sus funciones, por eso es importante mantener buenos niveles de éstos en nuestro cuerpo. En ocasiones nos vemos obligados a utilizar pastillas que ayuden a regular sus niveles pero es importante aprender a hacerlo a través de nuestro estilo de vida y pensamientos para poder lograrlo de forma natural y, con ayuda del psiquiatra, dejar de lado la ayuda química que tanto bien nos hizo al principio. No pasa nada por necesitar esa ayuda extra pero debe estar controlada y regulada por un profesional sanitario y debemos ser conscientes de que es una medicina necesaria que no puede ser sustituida por otras sustancias, por ejemplo, homeopatía.

“Padres helicóptero”

Los expertos vuelven a destacar la importancia de que los niños sean autónomos y se enfrenten a los desafíos propios de su edad

“Cariño, te vas a caer”, “Come el jamón despacito que te vas a atragantar”.  usamos estas frases con buena intención, sin embargo, pueden ser perjudiciales, corresponden a una paternidad helicóptero, es decir, esos padres que tienen un ojo puesto sobre su hijo.  Este comportamiento sobreprotector, según un estudio de la Universidad de Minnesota publicado en Developmental Psychology, puede ser dañino para los niños.

“Los padres sobreprotectores y ultracontroladores pueden tener un efecto muy negativo que afecte al desarrollo del niño para manejar de forma correcta sus emociones y comportamientos”, explican los autores. La investigación demuestra que los pequeños que “tienen padres helicóptero son menos capaces de lidiar con los desafíos que demanda el propio crecimiento como pueden ser: comportarse bien en clase, hacer amigos o tener un buen rendimiento escolar”.

Un padre o madre helicóptero es…

Describen a unos padres que controlan continuamente a su hijo, diciéndole incluso cómo y a qué jugar, actuar o comunicar, por ejemplo.  “Ante este comportamiento, y según nuestros resultados, los niños reaccionan de distinta manera. Algunos se vuelven desafiantes hacia sus progenitores, otros simplemente apáticos o se muestran muy frustrados”, explican.

Este tipo de padres controladores, crían a hijos que no saben manejar sus emociones, por tanto, tampoco sus cambios de humor, emociones, sentimientos y muestran dificultades  ala hora de enfrentarse a retos propios de su edad. “Esto está mal. Los niños necesitan cuidadores que les sirvan de guía a la hora de entender lo que les ocurre”, añaden los expertos.

¿Cómo deben ser los padres?

No hay padres perfectos ni fórmulas mágicas pero sí una serie de pautas que pueden ayudar a criar a nuestros hijos, según el estudio deben ser:

  • Ser sensibles a las necesidades de sus hijos, reconocerlas y empatizando cuando nos cuentan situaciones difíciles para ellos.
  • No solucionar ni interferir en sus problemas (salvo que sea necesario), pero sí guiarle para que consiga sus objetivos, ayudándole a que descubra sus herramientas personales.
  • No limitar las oportunidades de los niños.
  • Los padres pueden enseñar a gestionar sus emociones hablando con ellos sobre éstas, sobre cómo entenderlas y explicando comportamientos y consecuencias relacionados con ciertas emociones.
  • Identificar estrategias de afrontamiento positivas, por ejemplo: respiración profunda, música, relajarse, hacer ejercicio, colorear, buscar un lugar seguro…

“Nuestros hallazgos subrayan la importancia de educar a los padres, a menudo bien intencionados, sobre el apoyo a la autonomía de sus hijos ante desafíos emocionales”, prosiguen. “También pueden ser un buen ejemplo para sus hijos. Por ejemplo, pueden usar estrategias de afrontamiento positivas, a la hora de lidiar con sus propias emociones y comportamientos cuando están molestos o enojados”, concluyen.

¡Vuelta al cole! O no…

Todos hemos vuelto ya al colegio, algunos literalmente y otros en sentido figurado pero hemos vuelto y puede hacerse cuesta arriba. A pesar de lo duro que se les hace a algunos adultos, hay niños que están deseando comenzar el nuevo curso escolar y ver a sus amigos, ir al parque, comenzar a estudiar cosas nuevas y contar su verano a los demás. Este post es una herramienta para los padres cuyos hijos no desean volver por una situación cada vez más conocida y tristemente común: el acoso escolar o bullying.

¿Qué hacer si mi hijo me dice que no quiere ir al colegio y se opone? En Primer lugar, no te pongas en el peor escenario pero sí enciende, si no se te ha encendido ya, una alarma que haga que estés en alerta. Para saber qué es el acoso, es importante entender que es una forma de violencia, ya que son una serie de actitudes o conductas agresivas intencionadas y repetidas, sin motivación aparente y que pueden darse por un grupo o un individuo sólo en contra de otro u otros. La definición de Dan Olweus es la siguiente: “un estudiante se convierte en víctima de acoso escolar cuando está expuesto, de forma reiterada y a lo largo del tiempo, a acciones negativas llevadas a cabo por otro u otros estudiantes”, y es la más aceptada en la actualidad.

acoso1Suele haber factores en el acoso escolar entre los que destacan el desequilibrio de poder, la agresión y las conductas agresivas reiteradas. Aconsejamos a los padres que vigilen las rutinas de sus hijos, si llegan a casa con la ropa rota, material escolar perdido o estropeado, si su hijo tiene un comportamiento evitativo… Todo esto son señales que pueden ayudar a detectar el inicio del problema.

Pero ¿qué hago si sospecho que maltratan o acosan a mi hijo? En primer lugar, habla con tu hijo, hazle entender que no es su culpa, escucha sus sentimientos y temores sin interrumpirle y con calma. En segundo lugar, recomendamos, que se hable con el centro escolar si existen sospechas y que apliquen el protocolo de acoso escolar que cada centro debe tener. Vigilar las redes sociales, pues el ciberacoso existe y suele ser el complemento ideal para los acosadores. En terapia suelo trabajar con los menores que han sido o están siendo acosados y trabajamos el re-equilibrio, por ejemplo, sin dar el poder al otro mostrando indiferencia en algunas situaciones de agresión verbal. También suelo recomendar la realización de alguna actividad fuera del centro, para que pueda sentirse valorado por otro grupo de iguales.

Existen varios tipos de acoso escolar y suelen darse de forma simultánea: verbal, psicológico, físico y social. Tristemente, la estadística dice que la realidad es que el acosado suele acabar abandonando el colegio. Las cifras son estremecedora,s un 5,7% de los menores en España viven una situación de acoso de manera esporádica. Cada día conocemos más datos y son más las noticias de menores que deciden poner fin a su vida por esta situación, alrededor de todos el mundo, como Jokin, Jamel Myles, Lucía, Daniel Fitzpatrick, Loui, por ejemplo, de entre 9 y 13 años. Se considera que el acoso escolar es una de las causas de suicidio en la adolescencia.

¿Qué hacer si es mi hijo el que acosa? Los niños que acosan lo hacen para sentirse empoderados y dominar al resto. De hecho, en las investigaciones llevadas a cabo antes de denominarse bullying se llamaba comportamiento dominante, en el que el dominante o macho alfa quiere ganar y ver perder al dominado. Si es tu hijo el que acosa, tranquila, ya lo sabes y podéis solucionarlo, no tienes de qué avergonzare, a veces es difícil reconocer comportamientos negativos de nuestros hijos. La sociedad a veces no se da cuenta de que en muchas ocasiones, no sólo hay un niño que sufre, si no dos. Muchas veces el niño acosador a sido el acosado antes. Si tu hijo acosa a otros, busca ayuda en el centro escolar, habla con el profesorado y trata de mostrarte disponible para tu hijo, así estarás comenzando a solucionar y mejorar la vida de tu hijo y la de otro u otros niños. Por supuesto, no debe emplearse la violencia y debemos actuar, ya que no hacer nada es parte del acoso y contribuye a que siga dándose el mismo.

Criar a nuestros hijos en el respeto, inculcar el respeto a los demás es prioritario; enseñar a ser empáticos, a ser capaces de ponerse en el lugar de los demás y entender sus sentimientos; mostrarnos disponibles como padres, cercanos y dialogantes, hablando con ellos frecuentemente. Esto es lo que hace que nuestros hijos no se conviertan en matones y que confíen en nosotros su son testigos de un caso de acoso o si lo están viviendo en sus propias carnes.

Por último, no olvidéis por favor, no responsabilizar o culpar nunca a la víctima, ni pedirle que cambie su forma de ser o de actuar.

Espero poder arrojar un poco de luz si estáis viviendo alguna de estas situaciones y poder ayudaros en todo lo que necesitéis.

Apuntes sobre un tercer pensamiento de Edgar Borges

Hace un tiempo un gran escritor publicó este artículo y me ha parecido muy interesante darle cabida en este blog, con su permiso, aquí lo tenéis:

“Lo único que prueba mi lenguaje es la lentitud de una visión del mundo limitada a lo binario”. Julio Cortázar. Rayuela.

¿Podremos avanzar realmente mientras no transformemos el pensamiento? Parece evidente que no, por mucho desarrollo tecnológico que se nos venda. Tampoco ganamos un pasaporte al avance por creer que las palabras son mecanismos mágicos que nos abren la puerta a una mejor vida. El niño llega a un mundo donde todos los significados están ordenados en dos grupos. Alto, bajo; masculino, femenino; blanco, negro; bueno, malo; izquierda, derecha. En el orden del afuera no hay más. Es posible que la primera gran frustración que enfrente el niño, desde su sabiduría no académica, sea no comprender que “unos seres altos y serios” pretendan encasillarle su imaginación en dos etiquetas de una misma realidad.

Julio Cortázar decía que para él “la idea de lo fantástico no significa solamente una ruptura con lo razonable y lo lógico o, en términos literarios y sobre todo de ciencia ficción, la representación de acontecimientos inimaginables dentro de un contexto cotidiano”. Hablaba el escritor argentino de la normalidad que en su niñez siempre representó lo fantástico. Y es en lo fantástico (la ficción, lo imaginado) donde se encuentra el espacio posible para descubrir otras realidades del pensamiento. El solo concepto de la realidad nos limita el entendimiento, sería más cercano a la complejidad del pensamiento hablar de realidades. Nunca me gustó el término “realismo mágico”, me sonaba a separación entre vida e imaginación. Como si lo extraordinario sólo fuera posible dentro de la literatura. Al respecto, Cortázar afirma: “Siempre he pensado que lo fantástico no aparece de una forma áspera y directa, ni es cortante, sino que más bien se presenta de una manera que podríamos llamar intersticial, que se desliza entre dos momentos o dos actos en el mecanismo binario típico de la razón humana a fin de permitirnos vislumbrar la posibilidad de una tercera frontera, de un tercer ojo, como tan significativamente aparece en ciertos textos orientales”.

Lo binario está tan instaurado en la sociedad occidental que hasta lo que se autodenomina “nuevo” ya nace para ser ubicado en uno de los dos extremos del pensamiento. Políticos como Tony Blair ya han pretendido enmascarar la lógica dominante con aquello de “la tercera vía”. Sin embargo, seríamos víctimas del chantaje del poder si entendemos que por tercer pensamiento estamos hablando de doctrina política alguna, por lo menos en el sentido partidista. El tercer pensamiento (un tercer pensamiento) sería la apertura hacia muchas otras formas de pensamiento. La apertura que nos permita ver la complejidad de los temas que tratamos a diario. La lógica binaria es el juego que nos entregan diseñado. Opción A y opción B. Las piezas del puzzle siempre son las mismas por muy distintas que te las presenten. La individualidad de la imaginación se educa para suponer una sola forma de juego. Un tercer pensamiento es la imaginación subvertida. Una descomposición particular de lo existente. Una mirada múltiple que nace desde el individuo hacia el mundo.

Es fácil suponer que un tercer pensamiento desencadenaría un caos, un desorden que retaría lo existente. De hecho la psicóloga Claudia Cobo, si bien asume que el pensamiento binario “nace por aprendizaje cultural y no es inherente al ser humano”, tiene dudas sobre la conveniencia de educar fuera de la lógica del dos. Cobo me dice que “si a los niños no les cierras las opciones abres un abanico infinito y luego se frustran por no conseguir lo que quieren y no aprenden”. Por su parte, la escritora Liliana Díaz Mindurry me explica detalles de la exclusión de lo tercero en nuestra vida: “Desde las clasificaciones platónicas y muy especialmente desde la lógica aristotélica que habla del tercero excluido (o esto o no esto y no hay una tercera posibilidad), con mucho placer las religiones monoteístas (partiendo falsamente del Uno) nos han llenado de fórmulas binarias. Creo que la raíz del problema está dada porque la mayoría de las personas adhieren al esquematismo binario por su facilidad y practicidad y buscar más opciones es demasiado trabajoso para la bendita ley del menor esfuerzo”. Para Díaz Mindurry la clasificación del todo en dos opciones obedece al mecanismo más exacto de dominio que utiliza el poder. “Claro que los poderes nos dominan por este esquematismo: el poder se vale y fomenta la pereza mental para sus fines obvios. Yo, como siempre; me centro en el pensamiento literario como salida (entendiendo por literatura toda posibilidad o género de escritura que mantenga relación con el excedente de sentido de la poesía) para atravesar los peligros del facilismo que cercan al pensamiento binario común, mediante la aceptación de los matices infinitos que existen entre mesura y desmesura y para descartar las falacias de eso amorfo, esa espesura que los incautos llaman realidad. ¿Quieres llamar tercer pensamiento al excedente de sentido? Sólo si en él caben el infinito de grises, la apertura del caos y los intersticios que son, a su vez, plurales mundos cada vez complejos”.

Llama la atención cómo, a pesar de lo mucho que superficialmente se habla del físico Albert Einstein, lo absoluto determina los argumentos de la sociedad actual, incluso de muchos intelectuales que se definen progresistas. Sorprende la certeza con la que se exponen las opiniones. Quizá haría falta un poco más de ciencia, un poco más de arte. Un poco menos de conservadurismo inconsciente. En buena medida las redes sociales se han convertido en vitrinas de certezas. La mayoría lo sabe todo y muy pocos hacen pública la duda. El entramado social, por muchos mundos virtuales que aparezcan, sigue repitiendo la lógica binaria que difunden los grandes medios de información. En un problema estructural como el machismo, se nos divide, con simplismo interesado, en hombres y mujeres, como si la cultura machista no fuera un atentado contra toda forma de vida. Pero ocurre que lo binario se sustenta en la división de las partes; separarnos en bandos es la forma de “fundamentalismo invisible” que el sistema ha encontrado para mantenernos jugando en el escenario de la realidad dominante. Ocupados y separados hasta en las pesadillas. El escritor y filósofo Vicente Huici, quien ha aportado interesantes ensayos sobre el pensamiento oriental, me dice que no cree que el ser humano, como tal, tenga un pensamiento binario por naturaleza. Huici señala que “culturalmente la civilización occidental tiende desde sus orígenes al binarismo; pues, en efecto, tras Platón y Aristóteles la configuración intelectual occidental se basó en el denominado principio de no-contradición que, consideraba que algo no puede ser y no-ser a la vez y desde el mismo punto de vista. Esto, que para nosotros parece obvio, no lo fue para Lao Tsé, ni Confucio, ni, por ejemplo, Sun Tzu, que siempre tuvieron en cuenta la posibilidad de que ese algo, en su transformación permanente ya estuviera dejando de ser y comenzara a ser otra cosa. Pero en Occidente la tendencia aludida quedó doblemente marcada por la fusión de la filosofía greco-romana con el cristianismo, religión binaria por excelencia- no hay más que pensar en San Agustín o en Tomás de Aquino, que sólo disntigue entre fieles e infieles – como todas las religiones semitas- y que en filosofía se expresó reivindicando el llamado “tertium non datur”, o sea, “no hay tercera opción”- que ya aparece en Aristóteles”.

La circularidad de la historia, en la que todavía confían algunos historiadores, es posible que sólo ocurra dentro de la realidad binaria enseñada. Lo fantástico, como lo normal que halló Cortázar en su vida, sería el pasadizo hacia las otras muchas rutas del camino. La literatura de ficción (que es toda la literatura, pues no conozco una literatura que haya logrado atrapar “lo real”) es el conocimiento de política más revelador. Para el creador de Rayuela “la literatura ha cumplido y cumple una función que debiéramos agradecerle: la función de sacarnos por un momento de nuestras casillas habituales y mostrarnos, aunque sólo sea a través de otro, que quizá las cosas no finalicen en el punto en que nuestros hábitos mentales presuponen”. La ficción no es una estrategia exclusiva del poder capitalista como erróneamente lo ha pensado cierta izquierda. Tampoco es un entretenimiento burgués, como en el siglo XXI algunos siguen creyendo. La ficción es la forma más subversiva de pensamiento que conozco. Desde la ficción se comprende que la realidad es una construcción que puede ser cambiada cada vez que la misma no corresponda a las necesidades evolutivas de un grupo. Quizá por ello la ficción la disfrazan, con tanta frecuencia, de entretenimiento. Y desde la distracción nos hacen la cultura. La ficción no conviene al poder clásico que conocemos porque es la vía más directa a la duda. Habría que imaginar qué clase de sociedad tendríamos si los niños fueran educados para explorar el poder de su ficción y no el de la doctrina de una realidad demasiado plana para ser cierta.

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