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Apego

El apego es el vínculo de seguridad, protección y cuidado que se establece entre la figura principal cuidadora del niño y éste. ¿Por qué es tan importante? Veámoslo:

  • Permite que el niño entienda que la ausencia del cuidador es temporal y eso hace que las reacciones ante la separación sean mejores.
  • Influye en las relaciones sociales presentes y futuras.
  • Se manifiesta en las reacciones de soledad, dolor, miedo, incomodidad, hambre..
  • Influye en la capacidad del menor de explorar activamente el entorno.
  • Influye en la capacidad de desarrollar sus capacidades intelectuales, emocionales y sociales.
  • Los niños se sienten queridos de manera incondicional, por tanto, siguen más las orientaciones de los padres y las madres y se desarrollan más sanos y felices.

Un apego seguro depende de tu pronta respuesta y de tu sensibilidad hacia sus necesidades, de entenderlas y satisfacerlas. Responder de forma cálida, sensible, ofreciendo soluciones a sus demandas y alivio a las mismas, hace que este lazo sea cada vez más fuerte y seguro.

No sólo se establece el apego con una figura, si no que puede establecerse con todas aquellas personas que satisfagan de manera importante sus necesidades físicas, psicológicas y sociales.

Así que, como padres, debemos intentar por todos los medios, crear un vínculo de apego seguro para con nuestros hijos.

Slow parenting

Ahora que estoy en esta fase tan bonita de mi vida, el embarazo, surgen muchas dudas y conversaciones con otras madres o futuras madres y padres. ¿Es posible criar a nuestros hijos sin gritar, sin vivir nerviosos? Sí, es posible, pero entrarán en juego factores varios, unos relacionados con la capacidad personal y otros no.

Nuestra principal ansiedad suele venir de la conciliación entre familia y trabajo, y, normalmente, vemos que no llegamos a todo. esto genera frustración, ansiedad, irritabilidad, enfado, culpa…. Muchos padres optar por la compensación material de la ausencia en casa o el exceso de actividades extraescolares “para que no se enteren”, esto es algo que frecuentemente veo en consulta, cuando no dejan que jueguen lo que quieran a los videojuegos como mecanismo de compensación o distracción. Sin embargo, estamos consiguiendo que los niños aprendan rápido, que se queden sentaditos frente a una pantalla sin molestar, que sean los primeros en sus actividades extraescolares, que no se aburran… en definitiva, para muchos, niños perfectos. Para ello, como padres, debemos pulir, proteger, presionar lo que haga falta. Pero, ¿cuál es el resultado real? Niños estresados, con problemas de tricotilomanía, trastornos del sueño, trastornos alimentarios, ansiedad, somatizaciones a través de dolores de cabeza y/ o estómago; y padres agotados, perdidos, ansiosos y con un grandísimo sentimiento de culpa y desesperanza.

¿Qué hacer entonces? Ésta es la gran pregunta, y la respuesta es muy sencilla: relajarse. Yo aconsejo practicar un estilo de crianza más tranquilo, más consciente. Debemos tener presente que el amor es nuestro pegamento y es lo más importante, es la función principal: demostrarles que les queremos incondicionalmente, por encima de lo que queremos que sean, de las expectativas… darles la seguridad que necesitan en base a nuestro a amor, permitiendo y fomentando que experimenten, exploren y se aventuren.

Nuestros hijos no son iguales, tienen habilidades y limitaciones diferentes, por lo que debemos valorar lo que son, validar sus sentimientos, no comparar y reconocer sus cualidades y defectos.

Olvidaos del “tengo que” en el que vivimos, céntrate en lo que tu hijo necesita en cada momento, lo que tu familia necesita y según dichas necesidades, decide con sentido común, si necesitáis ayuda, pedidla.

La perfección no existe en la parentalidad, es normal desesperarse en ciertas situaciones como cuando ves que los dos hermanos se están peleando o cuando tu hijo presenta una actitud desafiante. Aunque el impulso primario sea huir o pegar, para, respira y piensa que todo pasa, no te culpes por tu falta de paciencia puntual y céntrate en solucionar la situación que tienes delante.

Ser padre o madre exige presencia y tiempo de calidad donde poder comunicarnos y conectar, sentir y disfrutar.

Beneficios en los niños de ser autónomos

La autonomía en los niños es muy importante ya que obtienen los siguientes beneficios:

  • se autoperciben capaces de afrontar más situaciones
  • mejora su autoestima
  • gestionan más eficazmente emociones como ansiedad, miedo o frustración

Aunque la autonomía es muy positiva para loe niños, debemos tener en cuenta la edad del niño a la hora de fomentarla, pues si no están ajustadas a su edad puede tener un efecto no deseado en los niños.

Se ha realizado un estudio con 422 niños y niñas durante 8 años, con 2, 5 y 10 años. Se evalúo la interacción padre- hijo, los informes escolares y su propia experiencia a los 10 años. Los resultados fueron que un excesivo control de crianza a los 2 años tiene relación con una peor regulación emocional y a los 5 con peor comportamiento. Por otro lado, se encontró que a los 5 años, cuanto mayor es la regulación emocional, es probable que tenga problemas de tipo emocional y una probabilidad mayor de tener mejores habilidades sociales y ser más productivo en la escuela a los 10. Se encontró también que los niños de 10 años con mejor control de impulsos tenían menos probabilidades de experimentar problemas emocionales y sociales y una capacidad de mejora en la escuela mayor.

Otras investigaciones respaldan estos resultados sobre la sobreprotección en los niños, afirmando incluso que la sobreprotección está relacionada con una propensión a la autocrítica, ansiedad y depresión. Se ha encontrado también, que este estilo de crianza se ejerce más con niñas que con niños, relacionándolo con una menor capacidad para desarrollar mecanismos de defensa que permitan resolver adecuadamente conflictos y tratar estresores cotidianos.

¿Cuál es la razón? Que no se deja a los niños aprender a resolver sus problemas o dificultades en su día a día, no desarrollan estas habilidades y esto lleva a una tendencia a la ansiedad y a una peor regulación emocional, pues lo que sí desarrollan es una dependencia de sus figuras.

Eva Millet, autora de Hiperniños ¿Hijos perfectos o hipohijos?, aseguraba en una entrevista que “los hiperniños son el producto de una hiperpaternidad a la hora de criar y educar a nuestros pequeños, una crianza que les da todo, les protege de todo y se les indica lo que deben ser”. Y enfatizaba: “la crianza en la actualidad es monstruosamente intensiva. La sobreprotección infantil produce niños altar, lo que les convierte en hiponiños, pequeños que no saben defenderse, que no son autónomos, porque se lo dan todo hecho. Se lo están dando todo resuelto”.

Así que apoyemos, marquemos límites y pongamos normas pero dejemos que nuestros niños puedan desarrollarse autónomamente.

Nueva aventura

Buenos días!!!!!! Esta entrada es importante para mí ya que hace poquito comencé a trabajar con un equipo fantástico en APDE Sierra, en Collado Villalba y quería compartir mi entusiasmo e ilusión por este paso tan bonito.

No sólo me han cogido fenomenal desde el primer momento, si no que se trata de una serie de profesionales de nivelazo que hacen que trabajar a su lado sea un lujo.

Gracias a todo el equipo y a Carmen por dejarme participar en esta aventura que tanto me está enseñando.

 

Comparto en enlace de APDE Sierra: http://apdesierratdah.blogspot.com/p/quienes-somos.html

 

 

 

Violencia en parejas adolescentes

La violencia en las parejas de adolescentes se caracteriza por ser psicológica, sobre todo, al principio de la relación. Asociamos violencia a golpes pero éstos son la punta de algo mucho más gordo en la base. Normalmente, cuando se da un golpe, antes ha habido humillaciones, insultos, control sobre la otra persona…

Se ha visto que los adolescentes son mucho más tolerantes con la violencia en las parejas. Igualmente, los estudios demuestran que la violencia psicológica es el preámbulo para comportamientos agresivos físicos, como forzar a tener una relación sexual.

Si eres adolescente, utilizas whatsapp, instagram… las redes sociales permiten que nos comuniquemos y facilitan también el control, ¿has mirado alguna vez la última conexión de alguien? Nos ayuda claro que sí, pero también da control. Las personas controladoras suelen ser celosas, dependientes, desconfiadas, suelen tener baja autoestima y miedo al abandono. Muchas personas con estas características son además grandes manipuladoras, pues hacen que su pareja se sienta culpable por sus inseguridades. Incluso, consiguen que sus conductas de control se perciban por su pareja como señales de amor “mira cómo me quiere, me llama todo el día”, o ” me controla porque me quiere”, “se pone celoso porque le importo”.  Hasta el punto que los estallidos y las discusiones se van normalizando y justificando con el mismo pensamiento “es porque me quiere mucho”, llegando en ocasiones a verlo como algo romántico. Estas conductas se aprecian en chicos y chicas y en relaciones heterosexuales y homosexuales.

¿Cómo prevenir?

Educando en el buen trato y el respeto al otro, promocionando las relaciones saludables de pareja. Pero ¿cómo? Como madre o padre, dotar de habilidades socioemocionales a nuestros hijos es la mejor ayuda para que puedan enfrentarse a situaciones nuevas y complejas. Por otro lado, la empatía, la regulación emocional, el respeto al otro, las actitudes igualitarias y el apoyo ayudarán a que nuestros adolescentes no caigan en las redes del abuso. Promover una buena autoestima en nuestros hijos también les ayudará a discernir entre lo que quieren y lo que no y poder estar seguros a la hora de elegir. Por último, con el ejemplo que damos a nuestros hijos sobre las relaciones de pareja que nosotros mismos establecemos, podemos estar ayudando en un sentido u otro, no debemos olvidar que somos sus modelos, aunque en la adolescencia eso parezca inverosímil.

Para leer más, recomiendo este artículo: https://www.elmundo.es/sociedad/2017/05/08/59105e6e22601d60078b4658.html

 

 

Trabajar a turnos altera nuestro cuerpo

Nuestro cuerpo tiene un sistema interno, ritmo circadiano,  que marca cuándo comemos, dormimos, crecemos… incluso la reparación celular. Estos ritmos se regulan principalmente por la luz natural. Pero los cambios de hora o con los turnos de trabajo que van rotando pueden afectarnos tanto que nos produzcan problemas para dormir, de humor o estomacales.

Un estudio reciente sugiere que trabajar a turnos descoordina los ritmos cerebrales y los digestivos totalmente, de forma que acaben yendo cada uno por su lado.

Con sólo tres jornadas con el turno de noche se puede alterar el sistema digestivo, provocando un retraso de hasta 12 horas, aunque no afecte al reloj interno de nuestro cerebro. lo que explica que cuando se trabaja de noche o se tiene jet lag se sufran dolores de estomago y otras dolencias estomacales que cuando el cuerpo se reajusta, desaparecen.

Según Hans Van Dongen, director del centro de investigación del sueño de la Universidad del estado de Washington, autor del estudio, “uno de los primeros síntomas que tiene la gente cuando viaja a través de distintas franjas horarias es cierta incomodidad intestinal, y el motivo es que los ciclos digestivos se han desincronizado con el reloj biológico central.” en el experimento, reclutó a 14 voluntarios sanos de entre 22 y 34 años y los dividió en dos grupos:los primeros pasaron 3 días simulando un turno de día y durmiendo de 0 de la noche a 6 de la mañana, los otros, un turno de noche, durmiendo de 10 de la mañana a 6 de la tarde.

Durante las siguientes 24 horas, extrajeron muestras de sangre de los voluntarios cada 3 horas y los analizaron para medir los niveles de melatonina y cortisol, hormonas que aumentan y disminuyen según el momento de nuestros ciclos circadianos, así como compuestos asociados a la actividad digestiva.

Los resultados mostraron cuánto pueden desacompasarse los distintos sistemas de nuestro cuerpo: hacer tres turnos de noche seguidos desubica el ritmo del cerebro una media de dos horas, pero el digestivo, hasta 12 horas.

Los resultados de este estudio hay que tomarlos con precaución porque se trata de une estudio todavía muy pequeño, pero de confirmarse sería el primer paso para un cuidado más efectivo de la salud de los trabajadores por turnos.

 

 

fuente: http://www.vitonica.com

 

El afecto y la terapia en enfermos mentales, Thomas Emmenegger

Thomas Emmenegger, psiquiatra y emprendedor social, es el jefe de servicio de la Organización Sociopsiquiátrica del cantón de Ticino, Suiza, defiende un modelo no coercitivo. Su visión de la enfermedad mental es admirable y vital para el tratamiento de los enfermos mentales. Defiende que “todos somos diferentes incluso en la enfermedad mental. El diagnóstico no nos dice nada de la persona, para cada esquizofrénico hay que buscar un camino. La institución psiquiatra se debe adaptar a la singularidad de la persona.” Su visión se basa en que la relación y el afecto es lo que cura, pues los fármacos son como muletas que ayudan a contener los síntomas pero no curan, afirma “Cuanto peor está una persona más relación de afecto necesita. Un enfermo mental no suele tener sólo un problema clínico, también tiene un problema social: ha perdido la casa, el trabajo y se ha peleado con los suyos. Está solo. Es necesario ayudarle a reconstruir las oportunidades sociales para que pueda reencontrar su camino.” En la práctica refiere que las personas con crisis psiquiátricas necesitan de media dos horas con ella, aunque sea difícil a nivel organizativo, pues es necesario para construir la relación afectiva con el paciente, “lo primero es comprender, y para eso tienes que escuchar, hacer preguntas no estandarizadas, tener paciencia y dar crédito a la persona. No se trata de controlar, de encerrar, de calmar con fármacos, sino de establecer una relación.” Thomas cree firmemente que en las crisis debe haber dedicación pues es la única forma de trabajar con la persona, al contrario de la práctica habitual de encerrar al paciente hasta que pase la crisis, pues se siembra así la falta de confianza. “De todas las medidas coercitivas: puertas cerradas, atar a la gente a la cama y las habitaciones de aislamiento. Llevo años aplicando mi programa y mi receta en un hospital público: tiempo de conversación con el paciente, y gracias a eso hemos eliminado esas medidas.” Una vez pasada la crisis el doctor tiene un programa personalizado dentro y fuera del hospital, visitando a los enfermos en su casa, incluso dos veces al día si es necesario y no dejar que caigan en la soledad, pues según refiere pueden volver al principio.

Thomas ha creado una ONG en un antiguo hospital, “es un proyecto que inicié hace veinte años en el antiguo hospital psiquiátrico de Milán que hemos transformado en un espacio para la ciudad. La antigua cocina es hoy un teatro, la capilla ardiente un restaurante, el convento un hostal. […] se puede encontrar trabajo y amigos. Realizamos multitud de proyectos: con 40 pacientes y abuelas del barrio hacemos pasta fresca que vendemos a restaurantes; catering, un laboratorio de teatro con jóvenes del barrio y pacientes que les ayuda a descubrir sus talentos y donde se hablan quince lenguas diferentes.”

Cree que trabajar con enajenados es una fuente de enorme riqueza, “los límites de la normalidad los definen miedos y prejuicios, pero ese confín se puede ensanchar y en esa frontera hay autenticidad.”

Thomas está revolucionando la visión de  la salud mental en Milán a través de su visión positiva y afectiva del tratamiento.

 

 

Os dejo el enlace de la entrevista completa a este gran médico: http://fundipp.org/thomas-emmenegger/

Neurotransmisores, ¿qué son y para qué los necesitamos?

Dopamina, serotonina, GABA, oxitocina, glutamato, acetilcolina, norepinefrina… ¿Qué es un neurotransmisor? Cuando el impulso nervioso llega al espacio sináptico, el axón secreta una sustancia (neurotransmisor) y la célula receptora la capta. Los neurotransmisores cumplen la función de excitar e inhibir las neuronas, en función de las partes que se activen.

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Pero cada neurotransmisor tiene una función en el cerebro, en el espacio sináptico, y muchos cumplen otra cuando se encuentran en distintas partes del cuerpo. Los principales neurotransmisores y sus funciones:

  • Acetilcolina, ACH, produce contracciones en los músculos.
  • Ácido butírico amigo- gama, GABA, se localiza en el cerebro y en la médula espinal, parece que es el principal neurotransmisor inhibitorio del sistema nervioso, moderando varios comportamientos, por ejemplo: comer, agresividad.
  • Dopamina, DA, tiene un doble efecto, inhibitorio y excitatorio, por ejemplo en el corazón.
  • Endorfinas, interactúan con un receptor específico, opiáceo. Su función es reducir la sensación de dolor.
  • Serotonina, 5-HT, se denomina la hormona de la felicidad,  regula el estado de ánimo y su déficit puede llevar a la depresión.  En el intestino, es secretado por células no nerviosas para ayudar a regular movimientos peristálticos.
  • Norepinefrina, NE, catecolamina que puede actuar como neurotransmisor u hormona. Está relacionada con el ritmo de las contracciones cuando aumenta sus niveles en el sistema nervioso simpático. se relaciona también con la conducta de huida o lucha. Desencadena la liberación de glucosa e incrementa el flujo sanguíneo hacia los músculos.

Estos son algunos de los neurotransmisores y sus funciones, por eso es importante mantener buenos niveles de éstos en nuestro cuerpo. En ocasiones nos vemos obligados a utilizar pastillas que ayuden a regular sus niveles pero es importante aprender a hacerlo a través de nuestro estilo de vida y pensamientos para poder lograrlo de forma natural y, con ayuda del psiquiatra, dejar de lado la ayuda química que tanto bien nos hizo al principio. No pasa nada por necesitar esa ayuda extra pero debe estar controlada y regulada por un profesional sanitario y debemos ser conscientes de que es una medicina necesaria que no puede ser sustituida por otras sustancias, por ejemplo, homeopatía.

“Padres helicóptero”

Los expertos vuelven a destacar la importancia de que los niños sean autónomos y se enfrenten a los desafíos propios de su edad

“Cariño, te vas a caer”, “Come el jamón despacito que te vas a atragantar”.  usamos estas frases con buena intención, sin embargo, pueden ser perjudiciales, corresponden a una paternidad helicóptero, es decir, esos padres que tienen un ojo puesto sobre su hijo.  Este comportamiento sobreprotector, según un estudio de la Universidad de Minnesota publicado en Developmental Psychology, puede ser dañino para los niños.

“Los padres sobreprotectores y ultracontroladores pueden tener un efecto muy negativo que afecte al desarrollo del niño para manejar de forma correcta sus emociones y comportamientos”, explican los autores. La investigación demuestra que los pequeños que “tienen padres helicóptero son menos capaces de lidiar con los desafíos que demanda el propio crecimiento como pueden ser: comportarse bien en clase, hacer amigos o tener un buen rendimiento escolar”.

Un padre o madre helicóptero es…

Describen a unos padres que controlan continuamente a su hijo, diciéndole incluso cómo y a qué jugar, actuar o comunicar, por ejemplo.  “Ante este comportamiento, y según nuestros resultados, los niños reaccionan de distinta manera. Algunos se vuelven desafiantes hacia sus progenitores, otros simplemente apáticos o se muestran muy frustrados”, explican.

Este tipo de padres controladores, crían a hijos que no saben manejar sus emociones, por tanto, tampoco sus cambios de humor, emociones, sentimientos y muestran dificultades  ala hora de enfrentarse a retos propios de su edad. “Esto está mal. Los niños necesitan cuidadores que les sirvan de guía a la hora de entender lo que les ocurre”, añaden los expertos.

¿Cómo deben ser los padres?

No hay padres perfectos ni fórmulas mágicas pero sí una serie de pautas que pueden ayudar a criar a nuestros hijos, según el estudio deben ser:

  • Ser sensibles a las necesidades de sus hijos, reconocerlas y empatizando cuando nos cuentan situaciones difíciles para ellos.
  • No solucionar ni interferir en sus problemas (salvo que sea necesario), pero sí guiarle para que consiga sus objetivos, ayudándole a que descubra sus herramientas personales.
  • No limitar las oportunidades de los niños.
  • Los padres pueden enseñar a gestionar sus emociones hablando con ellos sobre éstas, sobre cómo entenderlas y explicando comportamientos y consecuencias relacionados con ciertas emociones.
  • Identificar estrategias de afrontamiento positivas, por ejemplo: respiración profunda, música, relajarse, hacer ejercicio, colorear, buscar un lugar seguro…

“Nuestros hallazgos subrayan la importancia de educar a los padres, a menudo bien intencionados, sobre el apoyo a la autonomía de sus hijos ante desafíos emocionales”, prosiguen. “También pueden ser un buen ejemplo para sus hijos. Por ejemplo, pueden usar estrategias de afrontamiento positivas, a la hora de lidiar con sus propias emociones y comportamientos cuando están molestos o enojados”, concluyen.

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